31 de octubre: ¿Día del Escudo Nacional o Halloween?




¿Para qué sirve un escudo? Para responder esta pregunta podemos ver estas imágenes y señalar a que países pertenecen estos escudos.

La respuesta es que un escudo sirve para representar a una nación más que a un país. El país es el espacio geográfico, mientras que la nación es el sentimiento de unidad de un grupo humano que tiene unas características comunes, sociales, “culturales”, idiomáticas, que los hacen diferentes a los demás.


En efecto, con respecto a los escudos de la pequeña trivia, pertenecen a las naciones de Estados Unidos, Alemania y España. El escudo o sello para los estadounidenses, alemanes, españoles, y de otras nacionalidades, es un símbolo de la patria y señala, cuando lo portan en sus vestimentas u objetos personales, que pertenecen a esas naciones a las que se sienten ligados por vínculos jurídicos, históricos o afectivos.


La importancia del escudo de una nación radica en estos valores de identidad que les permite salir victoriosos ante cualquier tragedia, calamidad, guerra o epidemia como la que vivimos. En el caso del Ecuador, llevamos siglos en el intento de lograr esta representatividad nacional. Después de un poco más de 70 años, muchos escudos pasaron intentando ser identificados como símbolos de la nación ecuatoriana.

LA HISTORIA DEL ESCUDO NACIONAL

Eloy Alfaro al final logró definir un escudo que simbolice a la nación, motivado por dos hechos protocolarios. Se requería un escudo para colocar en el diseño del monumento que se colocaría en la plaza grande de Quito por la celebración del centenario del Primer Grito de Independencia de 1809; y también para colocarlo como sello del Ecuador al ingreso del pabellón nacional en la Exposición Universal de París de 1900.


A pesar de que los elementos que conformaban el Escudo estaban definidos desde décadas atrás y fueron ratificados por el decreto de la Cámara Legislativa el 31 de octubre de 1900, no existía una imagen estandarizada que guiara las correspondientes réplicas y reproducciones que debían usarse a nivel nacional.


Esto motivó a que el Presidente Alfaro en 1915 organizara un concurso convocando a los más connotados artistas ecuatorianos del momento, para que dieran forma a la descripción del decreto legislativo y logrará cohesionar su "proyecto nacional". Sabemos que los artistas ecuatorianos desde épocas milenarias y centenarias han destacado por su ingenio y creatividad, y en este caso no fue la excepción. Participaron Mideros, Redín, Toro Moreno, Camarero, Dobe, Puig, Salguero y Tarversari, y al parecer hasta el francés Paúl Alfred Bar, maestro de la Escuela de Bellas Artes de Quito.

Escuela de Bellas Artes en Quito (1908)

Fruto de este concurso, una colección de pinturas de estos insignes artistas reposa desconocida para la gran mayoría de los ecuatorianos en la Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit. La colección originalmente estaba conformada por 20 pinturas de caballete, según reza en documento inventariado por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Son de formato promedio de 25 x 35 cm, en su mayoría óleos, que representan la visión de cada artista sobre lo que significaba para ellos el Ecuador, más que el simple ejercicio de dar forma a las palabras del decreto legislativo. Algunos hicieron más de una propuesta, como el caso de Luis Enrique Toro Moreno y Víctor Mideros, sin conocer a ciencia cierta porque razón lo hicieron y bajo que normas del concurso.

El documento de código BM-17-01-06-003-09-000145, dice:

"Escudos nacionales del Ecuador Interpretaciones originales de varios artistas pedidas por el suscrito

en su carácter de Director Gene-

ral de Bellas Artes. (en 1915).

Firma (Pedro Pablo Traversari)

(20-cuadros)"


LAS PROPUESTAS GRÁFICAS DEL ESCUDO DEL ECUADOR

El artista Luis Enrique Toro Moreno, en su primera propuesta realizada en acuarela (tipo boceto) sobre papel, representa al escudo como la imagen estelar y la palma y el laurel eclipsan a las banderas pues se sitúan por encima de éstas. La segunda propuesta ejecutada al óleo y de formato cuadrangular, se caracteriza porque las banderas destacan con los efectos de luz característicos del impresionismo.


Toro Moreno (1890-1957), fue ibarreño, y estudió en la Escuela de Bellas Artes de Quito entre 1910 y 1913, bajo la influencia impresionista francesa. Trabajó en Chile, Argentina y Bolivia, país último donde se radicó por algunos años. Sus obras forman parte de importantes colecciones en estos países. Regresó al Ecuador y se estableció en Cuenca, donde fue profesor y director de la Escuela de Bellas Artes entre 1919 y 1946. Sus últimos años se empañaron por la adicción al alcohol y murió solo en el Hospital Civil de Cuenca.

La primera interpretación en acuarela (tipo boceto) presentada por Víctor Mideros, denota un formato cercano al oval, con las banderas dispuestas en inclinación al blasón y los símbolos de la palma y olivo insertos como parte de la orla de éste, así como el sol resaltando como figura icónica principal por sobre todo. En su segunda propuesta al óleo, el formato se vuelve más cuadrado y las proporciones entre banderas y blasón se equiparan, al igual que los elementos se proporcionan, además que el título "NUESTRO ESCUDO" es evidencia del deseo del artista en constituirse en ganador del concurso.


Víctor Mideros (1888-1969) nació en San Antonio de Ibarra. Se graduó de médico y luego se convirtió en artista. Fue canciller del Consulado del Ecuador en Italia, viaje que ayudó en su formación artística. A su regreso se convierte en Director de la Escuela de Bellas Artes de Quito. En 1924 presenta una exposición en Nueva York, ciudad en la que existen obras de su autoría, y que le abrió las puertas de varios países en los que realiza exhibiciones. En Ecuador sigue ejerciendo como profesor de varias asignaturas en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Se caracteriza por su pintura mística, llena de símbolos iconográficos, tanto históricos, como religiosos.

La representación del escudo ejecutada en acuarela (tipo boceto) por Alejandro Redín, se caracteriza por las proporciones de los elementos muy cercanos al escudo actual. Además resalta la pincelada característica impresionista: rápida, espontánea, floja, grande, hasta en algunos casos grotesca. Sin embargo, comete dos errores: las cuatro astas son alabardas y las ramas de palma y laurel se encuentran en lados equivocados.


De Alejandro Redín no sabemos mucho, solo que fue discípulo del profesor catalán Víctor Puig y que se formó junto a Carlos Almeida y Camilo Egas.

La propuesta de Antonio Salguero realizada en acuarela (tipo boceto), se caracteriza por ser muy similar a la primera propuesta de Toro Moreno, incluso en la primacía de las ramas de palma y laurel por sobre las banderas.


Antonio Salguero (1868-1935) era quiteño, de familia de artistas, que estudió en el Colegio San Gabriel. Para 1886 contaba con su propio taller artístico, y se forma en Chile, Italia y Francia. A su regreso de Europa en 1900 es nombrado profesor en la Escuela de Bellas Artes, junto a Joaquín Pinto, Juan Manosalvas y Rafael Salas. En 1912 sale de la Escuela de Bellas Artes y se dedica a pintar de manera particular, temas particulares, retratos y paisajes.

La siguiente propuesta fue realizada por el profesor de litografía de la Escuela de Bellas Artes, A. Dobe, cuyo nombre apenas es conocido por los informes de la mencionada escuela.

Con respecto a la propuesta realizada en acuarela (tipo boceto), podemos decir que prima en ella, el oficio del artista, puesto que está resuelta como diseño para grabado propiamente, con escaso color y definición en las imágenes.

La propuesta del francés Paúl Alfred Bar, una acuarela (tipo boceto) que se caracteriza por su formato casi circular compuesto por seis banderas y las ramas de palma y laureles por sobre éstas. Desde el punto de vista artístico, la pincelada obedece al impresionismo francés con su brillantes en la luz y el color, pero sobre todo una peculiar delineación de las figuras con color negro.


Paúl Alfred Bar fue profesor de pintura e introdujo el impresionismo y la práctica de la pintura al aire libre en el arte ecuatoriano.


La propuesta de León Camarero Camorra denota por su peculiaridad. Se trata de una acuarela (tipo boceto) que propone fiel a la cátedra que enseño, un escudo colorido y con una composición muy diferente a los escudos que históricamente se habían usado en el Ecuador.


Al parecer León Camarero Camorra era de origen español. Lo único que se conoce de él, era que fue profesor de Colorido y Composición en la Escuela de Bellas Artes de Quito.

La propuesta al óleo de Víctor Puig es similar a la de otros artistas. Sin embargo, en ella se puede vislumbrar las dotes de grabador que tenía Puig, quien fue el impulsor de la enseñanza de litografía en la Academia como posteriormente en la Universidad.


Finalmente llegamos a la propuesta de Pedro Pablo Traversari, que pudo lograr en su pintura al óleo, la proporción exacta entre los elementos y dar una correcta interpretación de la simbología establecida en el decreto legislativo. Esta sería la imagen ganadora de nuestro escudo nacional, existiendo en la Biblioteca, tres representaciones más, la una en óleo y las otras dos en tinta, previas para reproducción en grabado.

Pedro Pablo Traversari (1874-) nació en Quito y estudió en Chile la carrera de ingeniería en la universidad, así como música. Hacia 1897 viajó a Italia, Suiza y Francia a perfeccionar su carrera de músico. A su regreso de Europa en 1903, el Presidente Eloy Alfaro lo nombró Subdirector del Conservatorio Nacional de Música. En 1909 fundó la Escuela de Bellas Artes de Quito.





¿EL ESCUDO NACIONAL NOS REPRESENTA?

Para el año 1916, Ecuador contó ya con un escudo nacional que debía ser hasta nuestros días, símbolo principal del gobierno y de identidad de nación para todos los ecuatorianos. Sin embargo, en documentos oficiales, se coloca el símbolo en segundo o tercer plano, por detrás de un lema "comercial" de un gobierno de turno.

Esto es ejemplo de que a nivel oficial el Escudo ha perdido su simbología y su importancia. La ciudadanía, en mayor proporción no siente filiación ni afectividad con este símbolo. El 31 de octubre es recordado como la noche de Halloween, casi nunca existe una celebración especial como el día del Escudo Nacional.


Esperamos que hayan días mejores para el reconocimiento de este símbolo, porque a través de éste, la nación o grupo en común se pueda cohesionar e integrar, tal cual como se buscó al colocar el Chimborazo y el Río Guayas en el blasón principal símbolos de la Sierra y la Costa respectivamente, y de esta manera podamos enfrentar cualquier calamidad con la debida resiliencia.

Que eventualmente se pueda organizar una exposición representativa del escudo nacional para que a través de la educación los ecuatorianos seamos sensibles hacia este símbolo y su recuerdo no sea empañado por cualquier costumbre y moda extranjera. Después de todo, también nos podemos disfrazar en los Carnavales Quiteños y el 31 de diciembre de cada año.




BIBLIOGRAFÍA

  • Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. (2020). Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano (SIPCE)

  • Sosa, R. (2014). El escudo de armas del Ecuador y el proyecto nacional. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar y Corporación Editora Nacional.




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